El partido de llerena a finales del XVIII

El partido de llerena a finales del XVIII

sábado, 24 de septiembre de 2016

FUENTELARQUEÑOS EN LAS INDIAS OCCIDENTALES


 

La documentación generada sobre el descubrimiento, conquista, colonización y administración española de América se localiza en el Archivo General de Indias (AGI) ubicado en Sevilla, de donde hemos tomado las referencias correspondientes a algunos de los fuentelarqueños que emprendieron este egregio episodio. Más concretamente, hemos consultado el portal PARES, que a través de Internet nos ofrece el acceso a miles de documentos relacionados con esta aventura, aunque por ahora no incluye la totalidad de los fondos custodiados en el citado archivo de Sevilla.

La localización de estos documentos en la ciudad Hispalense queda justificada porque en ella se generaron, concretamente en la Casa de la Contratación, institución desde donde se organizaba y regulaba todos los asuntos concernientes a América, entre ellos los exigentes requisitos para embarcar, que ponen de manifiesto la política selectiva empleada por la monarquía hispánica en esta importante empresa, al contrario de otras potencias de su época, que repoblaron sus colonias preferentemente con la parte de la sociedad más incómoda para sus gobernantes (convictos y marginados). En efecto, en Castilla los extranjeros quedaban excluidos para emigrar a las Indias, así como los que tenían antecedentes de sangre mora o judía (se exigía limpieza de sangre, pues no en vano la donación papal del territorio a descubrir y colonizar quedaba condicionada por la evangelización de los nativos), los penitenciados por la Inquisición y aquellos vasallos pertenecientes a los que entonces se consideraban como grupos marginales; es decir, gitanos, vagabundos y delincuentes.

Pues bien, según los datos recopilados en el portal PARES, entendemos que el verano de 1535 se vivió con bastante ajetreo e intensidad en Fuente del Arco, cuando muchos de sus vecinos se planteaban la conveniencia o no de abordar la aventura americana, pues como una aventura hemos de considerar esta importante empresa.

En efecto, el espíritu aventurero, más el compromiso patriótico y religioso, fue el principio que reinaba entre los extremeños de la época que decidieron embarcase en esta epopeya, y no la manida, recurrente y falsa teoría que contempla la emigración a Indias como una especie de huida provocada por el hambre y la miseria, resultando del todo improcedente considerar a Extremadura como una tierra yerma y pobre desde el punto de vista edáfico. Para ello, en aquella sociedad básicamente ocupada en las producciones agropecuarias, está más que constatada la feracidad de las Vegas del Guadiana, de la ubérrima Tierra de Barros y de sus otras campiñas, así como la calidad de los finos pastos de la Serena y demás dehesas dispersas por su territorio. Por lo tanto, desde aquí se defiende que la emigración de los extremeños a las Indias hemos de encuadrarla en términos épicos y aventureros, y no de huida forzada por hambrunas y miserias (que, en este supuesto, tampoco restaría un ápice a su heroicidad), máxime si consideramos el hecho cierto de que una buena parte del territorio extremeño pertenecía al señorío de las Órdenes Militares de Santiago y Alcántara, bajo cuyo marco jurisdiccional sus vasallos todavía vivían con cierta comodidad y dignidad, disfrutando niveles de vida generalmente superior al de los vasallos pertenecientes a otros señoríos, o a los encuadrados en el realengo.

Pues bien, tras el ajetreo descrito, al final del verano de 1535 al menos quince fuentearqueños decidieron embarcase en esta aventura, personándose en la Casa de la Contratación de la ciudad de Sevilla, en donde, tras demostrar documentalmente que reunían los requisitos establecidos legalmente para pasar a las Indias, todos tomaron rumbo a Nueva España (Centro América, Méjico y el sur de los actuales EE.UU.), salvo Pedro Núñez del Prado, que por algún motivo especial decidió dirigirse al Río de la Plata (actual Argentina y alrededores), seguramente reclamado por algún allegado o persona de su confianza.


Según hemos recopilado del portal PARES, la relación de estos heroicos paisanos es la que sigue:

- Alonso Sánchez, hijo de Juan Martín de la Rosa y de María Sánchez, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). Archivo General de Indias, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(3).

- Alonso Vázquez, hijo de Santos Martín y de Mencía Vázquez, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION, 5536,L.3,F.308(1).

- Andrés Ladera, hijo de Pedro González Morillo y de María González, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(6).

- Francisco de la Rosa, hijo de Domingo Martín de la Rosa y de Leonor García, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(2).

- Francisco Roque, hijo de Hernando Roque y de Catalina Gómez, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(8).

- Hernán Martín Bermejo, hijo de Gonzalo García y de Isabel González, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.307(6).

- Hernán Sánchez, hijo de Alonso González Ladero y de Leonor Sánchez, vecinos de Fuente del Arco. (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(5).

- Juan Martín Bermejo, hijo de Bartolomé Martín y de Marina Alonso, vecinos de Fuente del Arco (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(7).

- Juan Morillo, hijo de Juan García Morillo y de María García, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.305(2).

- Juan Pablos y Bartolomé Pablos, hijos de Juan Pablos y de Mayor Alonso, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.304(6).

- Luis García Morillo, hijo de Gregorio González y de María García de Morillo, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.305(1).

- Pedro González Fray Sancho, hijo de Pedro González Fray Sancho y de Juana García, vecinos de Fuente del Arco (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(9).

- Pedro Martín Cano, hijo de Cristóbal Villegas y de Cecilia Martín, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(4).

- Pedro Núñez de Prado, hijo de Juan Núñez de Prado y de Leonor Domínguez, vecinos de Fuente del Arco, al Río de la Plata (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.358(5).

No fueron éstos los primeros fuentearqueños que hicieron la américas; tenemos constancia de que anteriormente emigraron al menos otros dos más:

- En 1513, Juan de la Fuente del Arco, hijo de Juan Muñoz y de Juana González, vecinos de Fuente del Arco. AGI, CONTRATACION,5536,L.1,F.342(4).

- En 1527, Andrés de Peñuelas, hijo de Martín de Peñuelas, vecino de la Fuente del Arco, que marchó como criado de Francisco de Montejo, Gobernador de Yucatán y Cozumel. AGI, CONTRATACION,5536,L.2,F.13(3).

Un año después de la gran oleada emigratoria de 1535, otros cuatro paisanos le siguieron: tres de ellos con destino a Nueva España, seguramente llamados o reclamados por los anteriores; el cuarto prefirió asentarse en la Florida.  Nos referimos a:

- Diego de Paz, hijo de Hernando de Paz y de Juana García, natural de Fuente del Arco, a Nueva España. AGI, CONTRATACION,5536,L.4,F.69R(5).

- Francisco Martín Calaguera, hijo de Lázaro Martín Calaguera y de Marina Alonso, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España. AGI, CONTRATACION,5536,L.4,F.82R(2).

- Juan Hernández, hijo de Martín Hernández y de María Hernández, vecinos de la Fuente del Arco, a Nueva España. AGI, CONTRATACION,5536,L.4,F.86V(1).

- Hernán Herrero, hijo de Juan García Herrero y de Juana Mateos, vecinos de la Fuente del Arco, a la Florida. AGI, CONTRATACION,5536,L.5,F.291R(6).  

Coincide esta oleada emigratoria local con otra generalizada en nuestro entorno, viajando a las Indias un buen número de vecinos de Guadalcanal, Llerena... Sobre esta última ciudad, contamos con la ayuda de un extraordinario trabajo de don Luis Garraín (Llerena en el siglo XVI. La emigración a Indias, Madrid, 1992), donde se confirma la teoría defendida. Así, Garraín recoge en una tabla dando cuenta de los 631 (296 varones y 65 mujeres) llerenenses que emigraron a las Indias  entre 1510 y 1598 (op. cit., página 33), 14 de ellos en 1534 y 25 en 1535.

A partir de estas últimas fechas se frenó la tendencia migratoria en Fuente del Arco, detectándose en el portal PARES sólo quince casos más hasta mediados del XVII. Ahora, superada la primera fase donde imperaba el espíritu aventurero, asistimos a una segunda donde, sin descartarlo, se incorporaron a las américas gente menos proselitistas, atraídos por el afán de enriquecerse, unos con los beneficios de las actividades administrativas, militares o religiosas y otros con los de las explotaciones agropecuarias, mineras o mercantiles, que de todo ello tenemos abundantes representantes en la zona. Entre éstos, estaban los quince fuentearqueños que se contemplan a continuación: doce solicitando licencia para emigrar; los otros tres testando. Así:

- En 1563 marchó Gil Martín: Expediente de concesión de licencia para pasar a Nueva España a favor de Gil Martín, vecino y natural de la Fuente del Arco (León), hijo de Pedro Hernández Bermejo y Marina Gómez. Archivo General de Indias. INDIFERENTE,2050,N.31.

- En 1575, Diego García: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Diego García, natural de Fuente del Arco, hijo de Hernán García de Santiago y Juana Rodríguez, a Santo Domingo. AGI, CONTRATACION,5222,N.4,R.33.

- En 1575, Francisco Martín y familia: Real Cédula a los oficiales de la Casa de Contratación dando licencia a Francisco Martín de la Fuente el Arco para pasar a Nueva España, a las minas de los Zacatecas, llevando a su familia. AGI, INDIFERENTE,1968,L.20,F.110V.

- En 1584, Juan Barcial Morillo: Expediente de renovación de licencia para pasar a Perú a favor de Juan Barcial Morillo, vecino de Fuente el Arco (1584). AGI, INDIFERENTE,2094,N.155.

- En 1596, Juan González: Autos de bienes de difuntos de Juan González, natural de Fuente del Arco, jurisdicción de Llerena y difunto abintestato en la provincia de Honduras (1596). AGI, CONTRATACION,247ª.

- En 1598, Alonso Calderón: Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Alonso Calderón, criado del capitán Pedro Durán de Chaves, natural y vecino de Fuente del Arco, hijo de Andrés Calderón y María Hernández, a Perú. AGI, CONTRATACION,5255,N.1,R.73.

- En 1598 Cristóbal González Morillo: Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Cristóbal González Morillo, criado del capitán Pedro Durán de Chaves, natural de Fuente del Arco, hijo de Cristóbal González y Ana González de Morillo, a Perú. AGI, CONTRATACION,5255,N.1,R.72.

- En 1600, Marcos Yáñez: Expediente de concesión de licencia para pasar a Perú a favor de Marcos Yáñez vecino de Fuente del Arco. AGI, INDIFERENTE,2105,N.68.     

- En 1605, Hernán Sánchez: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Hernán Sánchez de los Disantos, hijo de Pedro de Torres y de Juana González, con su hermano Maese Alonso, naturales y vecinos de Fuente del Arco, a Perú. AGI, CONTRATACION,5292,N.38.

- En 1606, Juan Barrial Morillo: Autos de bienes de difuntos de Juan Barrial Morillo, natural de la villa de la Fuente del Arco, en Extremadura, y difunto en Lima, con testamento (1606). AGI, CONTRATACION,273.

- En 1627, Martín Fernández Maldonado: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Cristóbal de Rojas y Sandoval, caballero del Hábito de Santiago, gobernador de Santa Cruz de la Sierra, a Perú, con las siguientes personas: Martín Fernández Maldonado, criado, vecino de Fuente del Arco, hijo de Maldonado Fernández y de Juana García, etc. (1627). AGI, CONTRATACION,5397,N.42.

- En 1627, Fernando Martín Escribano: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Jerónimo Garavito, vecino de Potosí (Perú), con sus criados Juan Pérez de Sasoeta y Zaldivia, natural y vecino de Hernani (Guipúzcoa), hijo de Gonzalo de Sasoeta y de Magdalena de Zaldivia, y Fernando Martín Escribano, natural de Fuente del Arco y vecino de Guadalcanal, hijo de Fernando Martín Escribano y de Leonor González, a Perú. AGI, CONTRATACION,5399,N.39.

- En 1631, Francisco Morillo. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Diego Morillo, alguacil de la visita de la Audiencia de Panamá, con su criado Francisco Morillo, natural de Fuente del Arco, hijo de Juan Morillo y de Ana Monresin, a Panamá (1631). AGI, CONTRATACION,5410,N.25.

 - En 1631, Alonso García Morillo, natural de Fuente del Arco, vecino de San Antonio de Gibraltar, hijo de Francisco Morillo y Beatriz González, vecinos de Fuente del Arco. Falleció en San Antonio de Gibraltar, con testamento. Albaceas: Francisco Martín Cerrato Talaverano y Cristóbal de la Vera, vecinos de San Antonio de Gibraltar. Herederos: Francisco, Pedro, Esteban, Juan y Juana Morillo, naturales de Fuente del Arco, sus hermanos. Funda una capellanía en San Antonio de Gibraltar (1631). AGI, CONTRATACION,565,N.2,R.1 Doc. 5: Bienes de difuntos de Alonso García Morillo.

        De los primeros veinte fuentearqueños considerados, prácticamente la única referencia que tenemos corresponde a su licencia de embarque. Intuimos que, dadas las fechas y circunstancias, fundamentalmente viajaron como soldados y exploradores en el continuo descubrimiento del territorio, acompañando a los grandes conquistadores de la época (Cortés, Pizarro, Ovando, Vasco Núñez…), siendo los supervivientes recompensados con importantes haciendas agropecuarias. Nada más hemos podido recoger sobre ellos.

        Sí disponemos de datos sobre los restantes, como las solicitudes y declaraciones de idoneidades para emigrar, la incorporación de cinco de ellos como criados de personajes importantes o el viaje de una familia completa. Aparte, conocemos el testamento de otros tres, de los que precisamente no teníamos noticias sobre su licencia de embarque, circunstancia que demuestra que debieron ser muchos más los fuentearqueños que emigraron a las indias, asunto que queda abierto para futuras investigaciones.

        No obstante, adelantamos algunas de las situaciones que acompañaron a nuestros paisanos. Así:

-      Marcos Yáñez decía ser vecino de Fuente del Arco, soltero, de 33 años, de mediana estatura, bien barbado, con una señal de herida en la ceja izquierda y mellado de un diente de la parte de arriba. Añadía que estaba necesitado de ir al Perú, donde tenía una prima hermana, hija de Alonso Yáñez, hermano de Juan Yáñez, su padre, y que esta prima le había mandado llamar mediante varias cartas, para que le gobierne su hacienda y le honre su casa…

-      Alonso García Morillo fue el fuentearqueño con mayor éxito en su etapa americana, a donde marchó soltero, permaneciendo en este estado hasta su muerte. Al enfermar, hizo testamento en la ciudad de San Antonio de Gibraltar (pueblo costero del lago Maracaibo, en Venezuela), documento donde manifestaba ser natural de Fuente del Arco, en la gobernación de Llerena y Provincia de León (de la Orden de Santiago) en los Reinos de España. Añadía que era hijo legítimo de Francisco Murillo y de Beatriz González, ambos naturales de la Fuente el Arco y, después de reconocer su pertenencia a la iglesia católica y de encomendar su alma a Dios y la Santísima Trinidad, nombraba albacea para dar cumplimiento a su testamento a Francisco Martín Cerrato, un casi paisano oriundo de Valverde de Llerena. Designaba por universal herederos a los cinco hermanos que dejó en Fuente del Arco cuando emigró, citando a cada uno: Francisco, Pedro, Esteban, Juan y Juana Morillo, para que los susodichos, o quien por ello los hubiere de aver, lo ayan, gocen y hereden, con la bendición de Dios y la nuestra (…) en testimonio de lo qual otorgo testamento en siete foxas con esta (…) y quiero que no se abra hasta fin de mis días, que es fecho (el testamento)en este Valle de la Sabana, término y jurisdicción de la ciudad de San Antonio de Gibraltar, en doce días del mes de março de mill y seiscientos y quarenta y un años. Murió Alonso el 15 de mayo siguiente, dejando por tenedor y albacea de sus bienes a Francisco Martín Cerrato, en tanto que sus herederos se personasen en San Antonio de Gibraltar para hacerse cargo de la herencia  (nunca se personaron) que, al margen de una buena cantidad de dinero contante y sonante, estaba constituida por una estancia (caserío) en el Reino  de Castro, con casas y aposentos en el que había seis mil árboles de cacao y nueve precas de esclavos.  En definitiva, parece que el éxito económico le acompaño a Alonso en su periplo americano, fundando una capellanía, como le correspondía por su importante hacienda, al frente de la cual, y con una asignación de 16 reales (una fortuna) por cada misa celebrada en sufragio por su alma los días señalados, proponía como capellán al pariente más cercano (un sobrino) que fuese clérigo (circunstancia que no se dio). El quince de mayo de 1640, día de su fallecimiento, se hizo inventario, como procedía. Sin embargo, la herencia no llegó a manos de sus herederos hasta diez años después, reducida a 1540 patacones (no hemos logrado encontrar su equivalencia en la moneda usual de la época: escudos, ducados, reales o maravedíes), consumida entre deudores insolventes que murieron, otros que desaparecieron con las mulas y el cacao, el elevado sueldo del capellán (consumía las rentas de la hacienda) y la mala gestión del albacea, ya fallecido en 1650.

-      Alonso Calderón se presentó el 10 de abril de 1598 ante Juan Núñez de Prado, alcalde ordinario de Fuente del Arco. Decía ser vecino de la villa, declarando que era soltero, de 21 años, hijo legítimo de Andrés Calderón y de María Hernández, su mujer, como muy bien debía conocer el alcalde. Acto seguido, siguiendo el protocolo establecido, manifestó al alcalde que tenía intenciones de pasar al Perú, necesitando para ello demostrar que era hijo legítimo de sus padres, cristianos viejos de limpia casa y generación, sin mácula ni raza de moro ni judío, ni de los nuevamente convertidos a nuestra santa fe católica, y que los dichos mis padres y abuelos y ascendientes son y fueron ávidos y tenidos en tal posesión de tales cristianos viejos. En consecuencia solicitaba del alcalde que, mediante escribano público, ratificara su confesión, una vez oídas las respuestas de los testigos que aportaba, que todos confirmaron lo ya expuesto. El primero decía llamarse Agustín Ladera “el viejo”, que juro decir la verdad a todas las preguntas, manifestando acto seguido que conocía a Alonso Calderón como hijo legítimo y del legitimo matrimonio establecido entre Andrés Calderón y de María Hernández, ya difuntos,  que habían sido vecinos de esta villa, y como tal le tuvieron, procrearon y llamaron hijo legitimo a Alonso, hombre de buen cuerpo, edad de veintiún año, mozo soltero, no sujeto a matrimonio ni a religión alguna (que no era clérigo), moreno de rostro, con señales de viruela., etc., confirmando lo ya declarado por el interesado, al igual que los otros cinco testigos que aportó. Días después, con los papeles y certificados correspondientes, Alonso Calderón se presentó en la Casa de la Contratación de Sevilla, donde el funcionario de turno, a la vista de la documentación aportada, expidió el siguiente certificado:

En Sevilla, en la Casa de la Contratación de las Yndias, a cinco días del mes de mayo de mil quinientos y noventa y ocho, los señores Presidentes y Jueces oficiales de Su Malgastad dixeron que daban y dieron licencia  a Alonso Calderón para que pueda  pasar y pase  a la Provincia del Pirú, por soltero y criado del capitán Pedro Durán de Yanes, dese la licencia en virtud de la cédula de Su Majestad…

-      En 1598 se incorporaron a las Indias dos de nuestros paisanos (Cristóbal González Morillo y Alonso Calderón) justificando su viaje como criados del capitán don Pedro (Gómez) Durán y Chaves. Este importante personaje, nacido a mediados del quinientos en la vecina localidad de Valverde de Reina, llevaba ya por aquellas tierras algunos años, habiendo adquirido cierto protagonismo a cuenta de sus hazañas como militar. Así, en 1600 formó parte de la expedición del célebre Juan de Oñate, conquistador y colonizador de Nuevo Méjico. Estaba constituida la expedición por unos 250 hombres, algunos con esposas, hijos y sirvientes, llevando aperos, semillas y ganado para colonizar la zona conquistada, donde fundaron más adelante una serie de ciudades, entre ellas la de Santa Fe de Nuevo México.

El protagonismo de don Pedro en la expedición, más el que sus descendientes tuvieron con posteridad  en la zona (ennoblecidos y enriquecidos por las hazañas heroica del valverdeño), ha sido objeto de interés genealógico de muchos ciudadanos de los EE.UU. y de México, algunos de los cuales se desplazaron a la vecina localidad de Valverde para indagar sobre los orígenes de don Pedro y otros valverdeños que también estaban entre las 250 sodados-colonos citados.


Al frente de aquella importante expedición estuvo Juan de Oñate, uno de los más significado conquistadores, adelantado responsable entre otras hazañas de la conquista y colonización de la parte hispana de los EE.UU. Nacido en Zacateca (Nueva España) en 1550, fue hijo de Cristóbal de Oñate, un vasco natural de Oñate que en años anteriores había emigrado a las Indias. Después de ciertos problemas en la gestión del territorio, Felipe II retiró  al adelantado de Méjico, encargándole la gestión de las famosas minas de Guadalcanal, donde falleció en 1626.

Concluimos aquí este estudio, con la intención y el deseo de ampliarlo en alguna otra ocasión, a medida que localicemos la oportuna documentación.

jueves, 2 de junio de 2016

miércoles, 11 de mayo de 2016

CASAS DE REINA: HOMICIDIO VIOLENTO CON PREMEDITACIÓN Y ALEVOSÍA EN 1850


 

En el Foro Español, periódico especializado en jurisprudencia y administración, edición de 20 de febrero de 1850, recoge cumplida información sobre este impetuoso y triste acontecimiento, la causa criminal seguida contra el caserreño MANUEL DÍAZ RAMOS en el juzgado de primera instancia de Llerena, por muerte dada a su convecino JUAN MATÍAS BORREGO.

Aparte del reo y un buen número de testigos, intervinieron don Eugenio García de Gregorio y don Manuel Ceferino González, como jueces de primera instancia en su sede llerenense; don Antonio María del Castillo, como promotor fiscal; y don Gregorio Calado, como secretario.

Los hechos, de amplia repercusión entre los naturales de esta zona del partido histórico de Llerena, tuvieron también resonancia en la prensa del Reino, desarrollándose  según las declaraciones y disposiciones que siguen:

1º.- Declaración de Narciso Borrego, hermano de la víctima: En la noche del 11 de enero del corriente año compareció ante el teniente alcalde de Casas de Reina, pueblo del partido judicial de Llerena, Narciso Borrego de la misma vecindad, el cual manifestó que pasando aquella tarde por el corral de María Ramírez, vio que estaban jugando al hoyo varios hombres, entre ellos Casimiro Gucemas, Ramón Toribio, Francisco Murillo, Antonio Rodríguez, su hermano Juan Matías Borrego (víctima) y Manuel Díaz menor (reo), y le llamó la atención que su hermano se hallaba agobiado con las exigencias que le hacia el Manuel Díaz, reclamándole unos cuartos (monedas) que decía le era en deber. Que demandándoselos con calor, le contestó su hermano (la víctima) al Díaz (reo) que se los pagaría, y que sin mediar otra palabra le dio un golpe a dicho su hermano, de cuyas resultas cayó en el suelo arrojando sangre en abundancia, siendo tan imprevisto este hecho que no pudo evitarse.

2º.- Declaración del teniente de alcalde: Compadeció esta autoridad, diciendo  que, acompañado de los hombres buenos, D. José Cabezas y D. Fernando Pacheco, delante de los que bajo juramento se ratificó el compareciente, se constituyó en el sitio de la ocurrencia con el fin de facilitar los auxilios necesarios al herido, sin embargo de que fue ya inútil, puesto que encontró al Juan Matías Borrego ya difunto puesto de rodillas cerca de una zanja, como así lo reconocieron el flebotomiano (sangrador) y los hombres buenos, trasladando después el cadáver a las casas de ayuntamiento, adonde fue reconocido y repuesto de sus heridas.  (Añade el teniente de alcalde que) El matador Manuel Díaz menor (menor, para diferenciarlo de otro vecino con el mismo nombre y apellidos de mayor edad), que al pasar con dirección a su casa (se paró y) entró (en la casa del teniente de alcalde) con un cuchillo ensangrentado en la mano, y le hizo (el teniente de alcalde) preso, recogiéndole el cuchillo y dando después parte al juez de primera instancia de Llerena de la ocurrencia (trágico suceso), quien a su vez le contestó procediera sin levantar autos de la formación de la sumaria hasta que el juzgado se constituyera en Casas de Reina para continuarla.

3º.- Declaraciones de otros testigos presenciales de la ocurrencia: Antonio Rodríguez, Casimiro Gucemas y Juan Toro declararon que el Díaz había sido el asesino del Borrego, a causa de haberle reclamado doce cuartos que le era en deber y los cuales no pagaba el Borrego por decir no tenerlos y que, entonces, en la misma cerca de Manuel Perozo donde estaban varias personas presenciando el juego del hoyo, vieron que retirándose un poco el matador sacó un arma de la faltriquera con la que le dio en el costado, de cuyas resultas cayó arrojando bastante sangre. Añadió además (sólo el testigo) Juan Toro, que cuando el Díaz demandó los doce cuartos y oyó la contestación, dijo: “pues tú me los pagarás”, marchándose (a continuación) y volviendo con las manos metidas en los bolsillos.

4º.- Declaración de Manuel Díaz menor, el reo: Tomada la indagatoria al reo en la misma noche del 11 (día de autos) dijo sustancialmente ser de edad de 22 años, y que habiendo estado jugando con los testigos anteriores y el Borrego (víctima) al hoyo en el sitio de la ocurrencia (cerca de Perozo), le reclamó doce cuartos que le había ganado, los que se negó a satisfacer con palabras indecentes, cuya disputa duró por espacio de una hora, y que viéndose amenazado por los dos hermanos Borrego (la víctima y su hermano, el primero de los testigos citados) y advirtiendo que ambos tenían navajas, trató de defenderse yendo por un cuchillo a casa de su padrino Manuel Díaz mayor, originando con él la herida (mortal) al Matías Borrego. (Además) Reconoció el cuchillo como que fue con el que hizo la muerte, añadiendo que cuatro días antes tuvieron algunas contestaciones amenazando al Borrego (víctima) con las palabras: “tú me las pagarás”, haciendo una cruz con la mano, a cuyo acto estuvieron presentes Justa Toro, María y Concepción Rodríguez y Ambrosio Várela.

5º.-  Declaración de otro testigo: El testigo presencial Ramón Toribio, que al principio negó haber visto la muerte diciendo (sólo) haberla oído en casa de José Durán, fue contradicho por éste y Francisco Galán, que afirmaron ser el Toribio el que a ellos se lo había participado, enmendando en vista de esto aquel su declaración y confesando como los demás el hecho tal cual había ocurrido.

 

Continúa la descripción de los hechos, recogiendo el periódico de referencia otras circunstancias. Así, relata cómo que el juez de primera instancia de Llerena, en aquella sazón D. Eugenio García de Gregorio, se personó en el pueblo de Casas de Reina al día siguiente (12 de enero) acompañado de dos facultativos de Medicina y Cirugía, quienes por ante de dicho juez procedieron a  reconocer el cadáver y  verificar su autopsia, declarando tener el fallecido una herida profunda que penetraba hasta el corazón, el cual estaba incidido con sus envolturas, siendo dicha incisión como de dos dedos y hecha con instrumento cortante o punzante con dirección de arriba abajo, de esencia mortal en primer grado.

El mismo juez constituido en el sitio de la ocurrencia practicó en él una vista ocular, encontrando un hoyo para el juego, pero no vestigio de ninguna clase. Trasladado a Llerena el juzgado y el reo en el mismo día 12, se procedió al siguiente a la ratificación de los testigos que habían declarado, los cuales lo hicieron sin novedad ofreciéndose la causa al hermano del difunto que no quiso mostrarse parte y renunció a la indemnización.

- El otro juez, don Manuel Ceferino González, que empezó a conocer en la causa desde el día 13 de enero, mandó ampliar las declaraciones a los testigos Casimiro Gucemas, Francisco Murillo, Juan Toro, Antonio Rodríguez, Ramón Toribio y otros que ya habían declarado sobre la ocurrencia, los cuales lo hicieron afirmando que el difunto Matías Borrego ni su hermano amenazaron al (Manuel García) Ramos, ni sacaron navaja alguna, ni dirigieron insulto de ningún género.

Pasada al promotor fiscal la causa en el mismo día con la partida de bautismo del reo, se procedió a recibir a éste la confesión con cargos en la cual afirmó haber cometido el asesinato, pero añadiendo que lo había ejecutado en propia defensa.

-El ministerio fiscal pidió se impusiera al reo la pena de cadena perpetua, a la de muerte, con las costas y gastos del juicio con arreglo al art. 424 del Código penal, apoyando esta petición en estar probado el delito por propia confesión, siendo una pura falsedad desvanecida por los siete testigos del sumario la disculpa dada por el Manuel Díaz Ramos de haber ejecutado la muerte en propia defensa, pues estaba probado no haber intervenido desafío, riña ni pelea, siendo ejecutada la muerte con alevosía y premeditación.

-Recogida la ratificación de los testigos del sumario por él referido promotor, y recogida la causa a las seis de la mañana del día 17, previo nombramiento de procurador, se pasó al defensor por término de 24 horas, el cual se amplió por ocho más.

-El defensor trató de combatir la alevosía y premeditación alegadas por el promotor, diciendo que para que sean imputables los hechos es necesario que las acciones sean enteramente voluntarias y que haya conocimiento del mal que se va a causar, circunstancia que no tuvo presente el Díaz Ramos, como se demuestra en sus declaraciones, y de irse a refugiar en la casa del teniente alcalde. Para cohonestar el hecho, dijo haberle provocado el difunto y haberse defendido estando además embriagado, pidiéndola disminución de la pena, la ratificación de los testigos del sumario y la prueba de los hechos de que Manuel Díaz Ramos era un hombre de oscuro entendimiento y que en el día de la ocurrencia estaba bebido, no siendo en él habitual este vicio.

-A las once y cuarto de la mañana del 18 de enero se recibió la causa a prueba por término de 24 horas, las cuales por petición del defensor se hubieron de prologar a 29 más, dentro de las que se ratificaron los testigos del sumario sin ninguna alteración.

-El reo quiso presenciar las pruebas y asistió a ellas en las casas consistoriales por mandato del juez, rodeado de un extraordinario concurso. Justa Toro, Antonio Várela, Concepción Rodríguez y su hermana María negaron la cita del reo y la disputa que dijo haber mediado, pues dijeron no haber presenciado cosa alguna de lo que aquel afirma.

-Por parte del procesado se presentaron varios testigos diciendo Francisco Galván, ser el Díaz Ramos de muy oscuro entendimiento, estando borracho en la tarde del día de la ocurrencia, habiéndolo visto el mismo testigo no siendo habitual en él este vicio. Preguntado por el promotor fiscal sobre alguno de estos hechos, manifestó no saber dónde estuvo bebiendo el reo en el día del suceso, que lo encontró solo cerca de su casa no volviéndole a ver más sino es después de preso.

-Antonio Asenjo dijo lo mismo que el anterior, al igual que Francisco Rodríguez y Juan Cabeza…, quedando así los hechos visto para…

SENTENCIA

En la ciudad de Llerena a las diez de la mañana de hoy, 21 de enero de 1850, el señor don Manuel Ceferino González, juez de primera instancia de la misma y su partido, habiendo visto esta causa seguida contra Manuel Díaz Ramos, vecino de las Casas, de estado soltero, oficio jornalero, de 22 años de edad, no sabe escribir y carece de bienes

-         Resultando de la misma que el espesado Díaz Ramos, hallándose ebrio jugó al hoyo con Juan Matías Borrego su convecino y otros, le ganó 12 cuartos y pidiéndoselos le contestó el Borrego que no los tenía, que se los daría cuando los tuviera, en cuyo momento el ya citado Ramos fue por un cuchillo a casa de su tío Manuel Díaz, distante 24 pasos, en donde confiesa le tenía guardado, y volviendo al sitio del juego reclamó de nuevo al Borrego los 12 cuartos, quien le repitió lo que anteriormente, que se los daría cuando los tuviera, y sacando el Ramos el cuchillo de la faltriquera le dio una puñalada de la que murió en el acto.

-         Considerando que Díaz Ramos al ejecutar este hecho se hallaba en estado de embriaguez no habitual y que no debía tener intención de causar todo el mal que produjo, puesto que además de así confesarlo se marchó seguidamente que mató al Borrego, consternado y afligido  a casa del teniente alcalde.

-         Considerando que el cuchillo de que se sirvió es de uso prohibido y que Narciso Borrego, hermano del muerto y su próximo pariente ha renunciado a la indemnización civil

-         Vistos el art. 324 y su párrafo 1º, circunstancias 5ª y 6ª del art. 3º, 22 del 10º del Código penal, con lo expuesto por el promotor fiscal ante mí el escribano de S. M. dijo:

-         Que debía condenar y condenaba a Manuel Díaz Ramos a cadena perpetua con las costas procesales.

-         Antes de la ejecución de esta sentencia se consultará con S. E. la Audiencia Nacional del territorio, previa citación y emplazamiento dé las partes, quedando en la escribanía el oportuno testimonio, pues por esta definitivamente juzgado lo pronunció, mandó y firmó dicho señor de que doy fé.=Manuel Ceferino González (Juez).=Gregorio Calado (Secretario).

viernes, 22 de abril de 2016

FEDERICO ORTÉS Y CERVANTES


 

Hoy, 22 de abril de 2016, se cumplen 400 años de la muerte de Cervantes (1547-1616), que falleció en Madrid, a la edad de sesenta y ocho años.


El mundo cervantino lo conmemora con multitud de actividades culturales, pues el personaje y su obra así lo merecen. Por ello, también hemos decidido sumarnos a la importante efeméride, cediendo la palabra y el protagonismo a nuestro paisano Federico Ortés Sánchez, experto cervantinista que, con su trabajo, tiempo y hacienda, quijotescamente anda involucrado desde hace años en estas cuestiones.


Federico nació en Trasierra, que no es mal lugar para ello, desarrollando su ciclo vital con una infancia fuentearqueña, bachillerato llerenense y licenciatura hispalense, en cuyo entono desenvolvió su vida profesional como como profesor de instituto, siempre sin desvincularse de Fuente del Arco, donde actualmente desarrolla su serena jubilación. Tiene por pasión el mundo de Cervantes y, al parecer, practica el quijotismo, corriente vital hoy en desuso, especialmente en un país donde los figurones se imponen a las figuras, el bobo paniaguado al honrado trabajador, la endogamia y el nepotismo a la inteligencia, lo oficial a lo extraoficial, lo institucionalizado y subvencionado al emprendimiento…

 Bueno, bueno…, Federico; observo que opinas como AQUEL, cuando, ingenuamente, decía:

“Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería.

Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal.

Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía.

Y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil.

 


Como bien comentas en http://www.donquijoteliberado.com/pdf/carta.pdf, resulta  difícil vencer la resistencia de la endogámica oficialidad académica a cambiar el estado de las cosas. En efecto, según tu desgarrada opinión:

En la historia de la investigación científica aparecen catalogados tantos o más fraudes que descubrimientos. La ambición personal y la obnubilación que, a veces, produce la entrega ofuscada a una idea, son la causa de que tanta gente, con más o menos conciencia, decida poner en público unos resultados manipulados y, por tanto, falsos que, en mayor o menor tiempo, acaban desinflándose, porque la credibilidad de los descubrimientos se demuestra con experimentos y teorías comprobables. Pero, además de esos fraudes realizados por los investigadores para falsear los decepcionantes resultados de sus estudios, existen otros, menos frecuentes, aunque también de dimensiones extraordinarias y que podríamos denominar como ‘fraudes por omisión’.

 
Según hemos recogido de los fondos de la Biblioteca Nacional de España, Federico es autor de varios libros, entre ellos:

-          Zolojo, Mérida, 1991.

-         ¡Mi padre!, Mérida,  1995.

-         El triunfo de Don Quijote, Sevilla, 2002.

-         Don Quijote bálsamo-yelmo y emperador de la China, Sevilla, 2007.

-         Don Quijote peregrino entre Loyola-París, Sevilla, 2013.

 


Sobre esta última obra, en  www.apoloybaco.com/literatura/index.php?option encontramos la siguiente reseña:

Descubrir libros que ofrezcan algo nuevo es tarea compleja y difícil ya en el mundo literario, donde uno, cada vez que entra en una librería, piensa de que necesitaría más de una vida, o dos, o siete, para leer todos los volúmenes editados en la lengua hispana. Por eso, cuando llega a nuestras manos, o a nuestros oídos, referencias a textos sorprendentes y excepcionales, hay que celebrarlo y compartirlo de alguna forma. www.apoloybaco.com quiere contribuir a ello con este magnífico libro de Federico Ortés: El Triunfo de Don Quijote, donde el autor expone su teoría sobre el significado del Quijote, su explicación a todos los enigmas o mal considerados errores de la mayor obra de la literatura española y universal, desde el pasado de Alonso Quijano, su personalidad y su afición a los libros de caballerías, hasta la fecha exacta de su muerte, pasando a tratar otros temas como el porqué de la idea del camino como eje central de la novela, el nombre de Dulcinea o la esencia del bálsamo de Fierabrás.

Federico Ortés, tras largos años de estudio e investigación, ha plantado bases sólidas a su teoría, y desarrolla en su obra la conexión entre el texto escrito por Miguel de Cervantes y el libro autobiográfico de Ignacio de Loyola titulado Relato del peregrino. La conexión entre Loyola y Don Quijote ya fue intuida con anterioridad por otros prestigiosos cervantistas (Bowle, Unamuno,...) pero ellos sólo hacían referencia a la Vida de Ignacio de Loyola; la novedad de la obra de Federico Ortés es encontrar dicho paralelismo con la obra Relato del peregrino de una manera exacta y sorprendente.

Como dice el propio autor en su preámbulo, Os invito, pues, a conocer uno de las historias más fascinantes de la literatura universal, algo sin precedentes conocidos, un nuevo Cervantes, presentado definitivamente como adalid de la libertad y como valiente luchador contra la opresión y la falsedad de la Historia. Con esa voluntad de denuncia se escribió el Quijote, cuyos primeros ocho capítulos son una parodia genial de los ocho primeros capítulos del Relato, y los restantes una combinación fantástica, un juego permanente de imitación entre el Relato, la Vida y los libros de caballerías, que son, en realidad, el subterfugio utilizado por Cervantes para hacer una crítica despiadada a los libros religiosos, auténticos comecocos de la época con sus falsos milagros e infinidad de mentiras.

Y todo ello lo podéis descubrir visitando la página http://www.donquijoteliberado.com, donde encontraréis muchas más información sobre esta teoría, así como el libro completo en versión html descargable a pdf.

Gracias, Federico. Insiste; no te rindas, pues eso es lo que esperan los necios bobalicones.

sábado, 13 de febrero de 2016

AHILLONES EN 1928



 
Inauguración de los colegios

Sobre la Historia de la antiquísima villa de Ahillones desconocemos muchísimas más cosas de las que conocemos.

-         Sabemos que el territorio de su demarcación fue donado por Fernando III el Santo a los caballeros de la Orden de Santiago en 1246.

-        Que formó parte de la primitiva donación y encomienda de Reina. 

-         Que ya debió repoblarse a finales del siglo XIII o principios del XIV, formando parte de la citada encomienda, como un lugar de la villa de Reina, junto a los de Berlanga, Casas de Reyna, la Fuente el Arco, Trassierra y Valverde de Reyna (MALDONADO FERNÁNDEZ, M.  “Términos y jurisdicciones en el territorio de la primitiva encomienda de Reina”, en Revista de Estudios Extremeños, V. 69, nº 3, Badajoz, 2013).
-         Que primitivamente se conocía por el nombre de los Ayllones de Reyna, seguramente en honor al origen de sus repobladores, oriundos de Ayllón, en la provincia de Segovia.

 

-        Que en 1646 consiguió el villazgo, eximiéndose de la villa de Reina (MALDONADO FERNÁNDEZ, M. “Términos y jurisdicciones…).
-         Y poco más, pero con la fuerte curiosidad y el compromiso de ir aprovechando las escasas referencias documentales localizadas y tratar de reconstruir su Historia.

Adelantamos sobre este particular que nos causa extrañeza:
-         Lo corto de su término, en comparación con los otros de las villas hermanas comuneras de la encomienda de Reina, con las que compartía término de forma mancomunada y proindivisa.
-         Que la villa resultara excluida del reparto del citado término mancomunado, hecho que aconteció sobre la cuarta década del siglo XIX (MALDONADO FERNÁNDEZ, M. “La mancomunidad de términos entre las villas de Reina, Casas de Reina, Fuente del Arco y Trasierra: Origen y evolución”, en VIII Congreso de Historia de Extremadura, Badajoz, 2007).
-         Y ello, pese a tener como vecinos a la familia Gimón y Maeso, las más acaudaladas de entre las avecindadas en las siete villas comuneras, y más adelante compradores y terratenientes de las tierras concejiles y comunales desamortizadas  en la antigua encomienda de Reina, tras la ley Madoz de 1855.

Adelantamos lo fácil, como ciertas noticias recogidas en la prensa de 1928, una especie de campaña publicitaria resaltando los logros sociales conseguidos durante la dictadura del general Primo de Rivera.

En efecto, entre 1923 y 1928, al régimen político que administraba España suele conocerse por el nombre de Directorio Militar, o Dictadura del general Primo de Rivera, tras el golpe militar llevado a cabo por este general el 13 de septiembre de 1923.



Tras el citado golpe, quedó en suspenso la Constitución vigente, el Parlamento y los partidos políticos, medidas que se complementaron con una ley de imprenta muy restrictiva. Y bajo estas circunstancias, el directorio militar y la monarquía constitucionalista reinante cohabitaban en una entente cordial que, no obstante, dio paso a la segunda república.



Al amparo de este régimen surgió una especie de asociación o partido político único, la Unión Patriótica, que administraba una buena parte de los ayuntamientos extremeños, como el de Ahillones.

La administración encabezada por Primo de Rivera estaba ya muy cuestionada en 1928, lanzando la Unión Patriótica una campaña publicitaria inusual hasta entonces, como la insertada sobre Ahillones en el Noticiero Extremeño, en una edición extraordinaria de 13 de septiembre de 1928. Esta circunstancia nos permite  acceder a interesantes datos y fotografías de la época (de escasa calidad, pero valiosas, por testimoniales), como los que siguen:





 
 
1, Juan Vizuete Pilar, vocal asesor de la UP; 2, don Francisco García Zapata, ídem y juez municipal; 3, don Carlos Muñoz Vera, concejal.
Arriba, calle del mecánico Rada y abajo Avenida de Franco.


4, don Juan Guerrero, concejal; 5, don Benedicto González Sánchez, secretario; 6, don Gerardo Núñez Rivero, alcalde presidente y jefe local de UP.


7, don José González Cabezas, segundo teniente de alcalde; 8, don Francisco Gimón Moreno, teniente de alcalde;

 

 

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