El partido de llerena a finales del XVIII

El partido de llerena a finales del XVIII

sábado, 24 de septiembre de 2016

FUENTELARQUEÑOS EN LAS INDIAS OCCIDENTALES


 

La documentación generada sobre el descubrimiento, conquista, colonización y administración española de América se localiza en el Archivo General de Indias (AGI) ubicado en Sevilla, de donde hemos tomado las referencias correspondientes a algunos de los fuentelarqueños que emprendieron este egregio episodio. Más concretamente, hemos consultado el portal PARES, que a través de Internet nos ofrece el acceso a miles de documentos relacionados con esta aventura, aunque por ahora no incluye la totalidad de los fondos custodiados en el citado archivo de Sevilla.

La localización de estos documentos en la ciudad Hispalense queda justificada porque en ella se generaron, concretamente en la Casa de la Contratación, institución desde donde se organizaba y regulaba todos los asuntos concernientes a América, entre ellos los exigentes requisitos para embarcar, que ponen de manifiesto la política selectiva empleada por la monarquía hispánica en esta importante empresa, al contrario de otras potencias de su época, que repoblaron sus colonias preferentemente con la parte de la sociedad más incómoda para sus gobernantes (convictos y marginados). En efecto, en Castilla los extranjeros quedaban excluidos para emigrar a las Indias, así como los que tenían antecedentes de sangre mora o judía (se exigía limpieza de sangre, pues no en vano la donación papal del territorio a descubrir y colonizar quedaba condicionada por la evangelización de los nativos), los penitenciados por la Inquisición y aquellos vasallos pertenecientes a los que entonces se consideraban como grupos marginales; es decir, gitanos, vagabundos y delincuentes.

Pues bien, según los datos recopilados en el portal PARES, entendemos que el verano de 1535 se vivió con bastante ajetreo e intensidad en Fuente del Arco, cuando muchos de sus vecinos se planteaban la conveniencia o no de abordar la aventura americana, pues como una aventura hemos de considerar esta importante empresa.

En efecto, el espíritu aventurero, más el compromiso patriótico y religioso, fue el principio que reinaba entre los extremeños de la época que decidieron embarcase en esta epopeya, y no la manida, recurrente y falsa teoría que contempla la emigración a Indias como una especie de huida provocada por el hambre y la miseria, resultando del todo improcedente considerar a Extremadura como una tierra yerma y pobre desde el punto de vista edáfico. Para ello, en aquella sociedad básicamente ocupada en las producciones agropecuarias, está más que constatada la feracidad de las Vegas del Guadiana, de la ubérrima Tierra de Barros y de sus otras campiñas, así como la calidad de los finos pastos de la Serena y demás dehesas dispersas por su territorio. Por lo tanto, desde aquí se defiende que la emigración de los extremeños a las Indias hemos de encuadrarla en términos épicos y aventureros, y no de huida forzada por hambrunas y miserias (que, en este supuesto, tampoco restaría un ápice a su heroicidad), máxime si consideramos el hecho cierto de que una buena parte del territorio extremeño pertenecía al señorío de las Órdenes Militares de Santiago y Alcántara, bajo cuyo marco jurisdiccional sus vasallos todavía vivían con cierta comodidad y dignidad, disfrutando niveles de vida generalmente superior al de los vasallos pertenecientes a otros señoríos, o a los encuadrados en el realengo.

Pues bien, tras el ajetreo descrito, al final del verano de 1535 al menos quince fuentearqueños decidieron embarcase en esta aventura, personándose en la Casa de la Contratación de la ciudad de Sevilla, en donde, tras demostrar documentalmente que reunían los requisitos establecidos legalmente para pasar a las Indias, todos tomaron rumbo a Nueva España (Centro América, Méjico y el sur de los actuales EE.UU.), salvo Pedro Núñez del Prado, que por algún motivo especial decidió dirigirse al Río de la Plata (actual Argentina y alrededores), seguramente reclamado por algún allegado o persona de su confianza.


Según hemos recopilado del portal PARES, la relación de estos heroicos paisanos es la que sigue:

- Alonso Sánchez, hijo de Juan Martín de la Rosa y de María Sánchez, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). Archivo General de Indias, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(3).

- Alonso Vázquez, hijo de Santos Martín y de Mencía Vázquez, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION, 5536,L.3,F.308(1).

- Andrés Ladera, hijo de Pedro González Morillo y de María González, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(6).

- Francisco de la Rosa, hijo de Domingo Martín de la Rosa y de Leonor García, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(2).

- Francisco Roque, hijo de Hernando Roque y de Catalina Gómez, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(8).

- Hernán Martín Bermejo, hijo de Gonzalo García y de Isabel González, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.307(6).

- Hernán Sánchez, hijo de Alonso González Ladero y de Leonor Sánchez, vecinos de Fuente del Arco. (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(5).

- Juan Martín Bermejo, hijo de Bartolomé Martín y de Marina Alonso, vecinos de Fuente del Arco (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(7).

- Juan Morillo, hijo de Juan García Morillo y de María García, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.305(2).

- Juan Pablos y Bartolomé Pablos, hijos de Juan Pablos y de Mayor Alonso, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.304(6).

- Luis García Morillo, hijo de Gregorio González y de María García de Morillo, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.305(1).

- Pedro González Fray Sancho, hijo de Pedro González Fray Sancho y de Juana García, vecinos de Fuente del Arco (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(9).

- Pedro Martín Cano, hijo de Cristóbal Villegas y de Cecilia Martín, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.308(4).

- Pedro Núñez de Prado, hijo de Juan Núñez de Prado y de Leonor Domínguez, vecinos de Fuente del Arco, al Río de la Plata (1535). AGI, CONTRATACION,5536,L.3,F.358(5).

No fueron éstos los primeros fuentearqueños que hicieron la américas; tenemos constancia de que anteriormente emigraron al menos otros dos más:

- En 1513, Juan de la Fuente del Arco, hijo de Juan Muñoz y de Juana González, vecinos de Fuente del Arco. AGI, CONTRATACION,5536,L.1,F.342(4).

- En 1527, Andrés de Peñuelas, hijo de Martín de Peñuelas, vecino de la Fuente del Arco, que marchó como criado de Francisco de Montejo, Gobernador de Yucatán y Cozumel. AGI, CONTRATACION,5536,L.2,F.13(3).

Un año después de la gran oleada emigratoria de 1535, otros cuatro paisanos le siguieron: tres de ellos con destino a Nueva España, seguramente llamados o reclamados por los anteriores; el cuarto prefirió asentarse en la Florida.  Nos referimos a:

- Diego de Paz, hijo de Hernando de Paz y de Juana García, natural de Fuente del Arco, a Nueva España. AGI, CONTRATACION,5536,L.4,F.69R(5).

- Francisco Martín Calaguera, hijo de Lázaro Martín Calaguera y de Marina Alonso, vecinos de Fuente del Arco, a Nueva España. AGI, CONTRATACION,5536,L.4,F.82R(2).

- Juan Hernández, hijo de Martín Hernández y de María Hernández, vecinos de la Fuente del Arco, a Nueva España. AGI, CONTRATACION,5536,L.4,F.86V(1).

- Hernán Herrero, hijo de Juan García Herrero y de Juana Mateos, vecinos de la Fuente del Arco, a la Florida. AGI, CONTRATACION,5536,L.5,F.291R(6).  

Coincide esta oleada emigratoria local con otra generalizada en nuestro entorno, viajando a las Indias un buen número de vecinos de Guadalcanal, Llerena... Sobre esta última ciudad, contamos con la ayuda de un extraordinario trabajo de don Luis Garraín (Llerena en el siglo XVI. La emigración a Indias, Madrid, 1992), donde se confirma la teoría defendida. Así, Garraín recoge en una tabla dando cuenta de los 631 (296 varones y 65 mujeres) llerenenses que emigraron a las Indias  entre 1510 y 1598 (op. cit., página 33), 14 de ellos en 1534 y 25 en 1535.

A partir de estas últimas fechas se frenó la tendencia migratoria en Fuente del Arco, detectándose en el portal PARES sólo quince casos más hasta mediados del XVII. Ahora, superada la primera fase donde imperaba el espíritu aventurero, asistimos a una segunda donde, sin descartarlo, se incorporaron a las américas gente menos proselitistas, atraídos por el afán de enriquecerse, unos con los beneficios de las actividades administrativas, militares o religiosas y otros con los de las explotaciones agropecuarias, mineras o mercantiles, que de todo ello tenemos abundantes representantes en la zona. Entre éstos, estaban los quince fuentearqueños que se contemplan a continuación: doce solicitando licencia para emigrar; los otros tres testando. Así:

- En 1563 marchó Gil Martín: Expediente de concesión de licencia para pasar a Nueva España a favor de Gil Martín, vecino y natural de la Fuente del Arco (León), hijo de Pedro Hernández Bermejo y Marina Gómez. Archivo General de Indias. INDIFERENTE,2050,N.31.

- En 1575, Diego García: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Diego García, natural de Fuente del Arco, hijo de Hernán García de Santiago y Juana Rodríguez, a Santo Domingo. AGI, CONTRATACION,5222,N.4,R.33.

- En 1575, Francisco Martín y familia: Real Cédula a los oficiales de la Casa de Contratación dando licencia a Francisco Martín de la Fuente el Arco para pasar a Nueva España, a las minas de los Zacatecas, llevando a su familia. AGI, INDIFERENTE,1968,L.20,F.110V.

- En 1584, Juan Barcial Morillo: Expediente de renovación de licencia para pasar a Perú a favor de Juan Barcial Morillo, vecino de Fuente el Arco (1584). AGI, INDIFERENTE,2094,N.155.

- En 1596, Juan González: Autos de bienes de difuntos de Juan González, natural de Fuente del Arco, jurisdicción de Llerena y difunto abintestato en la provincia de Honduras (1596). AGI, CONTRATACION,247ª.

- En 1598, Alonso Calderón: Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Alonso Calderón, criado del capitán Pedro Durán de Chaves, natural y vecino de Fuente del Arco, hijo de Andrés Calderón y María Hernández, a Perú. AGI, CONTRATACION,5255,N.1,R.73.

- En 1598 Cristóbal González Morillo: Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Cristóbal González Morillo, criado del capitán Pedro Durán de Chaves, natural de Fuente del Arco, hijo de Cristóbal González y Ana González de Morillo, a Perú. AGI, CONTRATACION,5255,N.1,R.72.

- En 1600, Marcos Yáñez: Expediente de concesión de licencia para pasar a Perú a favor de Marcos Yáñez vecino de Fuente del Arco. AGI, INDIFERENTE,2105,N.68.     

- En 1605, Hernán Sánchez: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Hernán Sánchez de los Disantos, hijo de Pedro de Torres y de Juana González, con su hermano Maese Alonso, naturales y vecinos de Fuente del Arco, a Perú. AGI, CONTRATACION,5292,N.38.

- En 1606, Juan Barrial Morillo: Autos de bienes de difuntos de Juan Barrial Morillo, natural de la villa de la Fuente del Arco, en Extremadura, y difunto en Lima, con testamento (1606). AGI, CONTRATACION,273.

- En 1627, Martín Fernández Maldonado: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Cristóbal de Rojas y Sandoval, caballero del Hábito de Santiago, gobernador de Santa Cruz de la Sierra, a Perú, con las siguientes personas: Martín Fernández Maldonado, criado, vecino de Fuente del Arco, hijo de Maldonado Fernández y de Juana García, etc. (1627). AGI, CONTRATACION,5397,N.42.

- En 1627, Fernando Martín Escribano: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Jerónimo Garavito, vecino de Potosí (Perú), con sus criados Juan Pérez de Sasoeta y Zaldivia, natural y vecino de Hernani (Guipúzcoa), hijo de Gonzalo de Sasoeta y de Magdalena de Zaldivia, y Fernando Martín Escribano, natural de Fuente del Arco y vecino de Guadalcanal, hijo de Fernando Martín Escribano y de Leonor González, a Perú. AGI, CONTRATACION,5399,N.39.

- En 1631, Francisco Morillo. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Diego Morillo, alguacil de la visita de la Audiencia de Panamá, con su criado Francisco Morillo, natural de Fuente del Arco, hijo de Juan Morillo y de Ana Monresin, a Panamá (1631). AGI, CONTRATACION,5410,N.25.

 - En 1631, Alonso García Morillo, natural de Fuente del Arco, vecino de San Antonio de Gibraltar, hijo de Francisco Morillo y Beatriz González, vecinos de Fuente del Arco. Falleció en San Antonio de Gibraltar, con testamento. Albaceas: Francisco Martín Cerrato Talaverano y Cristóbal de la Vera, vecinos de San Antonio de Gibraltar. Herederos: Francisco, Pedro, Esteban, Juan y Juana Morillo, naturales de Fuente del Arco, sus hermanos. Funda una capellanía en San Antonio de Gibraltar (1631). AGI, CONTRATACION,565,N.2,R.1 Doc. 5: Bienes de difuntos de Alonso García Morillo.

        De los primeros veinte fuentearqueños considerados, prácticamente la única referencia que tenemos corresponde a su licencia de embarque. Intuimos que, dadas las fechas y circunstancias, fundamentalmente viajaron como soldados y exploradores en el continuo descubrimiento del territorio, acompañando a los grandes conquistadores de la época (Cortés, Pizarro, Ovando, Vasco Núñez…), siendo los supervivientes recompensados con importantes haciendas agropecuarias. Nada más hemos podido recoger sobre ellos.

        Sí disponemos de datos sobre los restantes, como las solicitudes y declaraciones de idoneidades para emigrar, la incorporación de cinco de ellos como criados de personajes importantes o el viaje de una familia completa. Aparte, conocemos el testamento de otros tres, de los que precisamente no teníamos noticias sobre su licencia de embarque, circunstancia que demuestra que debieron ser muchos más los fuentearqueños que emigraron a las indias, asunto que queda abierto para futuras investigaciones.

        No obstante, adelantamos algunas de las situaciones que acompañaron a nuestros paisanos. Así:

-      Marcos Yáñez decía ser vecino de Fuente del Arco, soltero, de 33 años, de mediana estatura, bien barbado, con una señal de herida en la ceja izquierda y mellado de un diente de la parte de arriba. Añadía que estaba necesitado de ir al Perú, donde tenía una prima hermana, hija de Alonso Yáñez, hermano de Juan Yáñez, su padre, y que esta prima le había mandado llamar mediante varias cartas, para que le gobierne su hacienda y le honre su casa…

-      Alonso García Morillo fue el fuentearqueño con mayor éxito en su etapa americana, a donde marchó soltero, permaneciendo en este estado hasta su muerte. Al enfermar, hizo testamento en la ciudad de San Antonio de Gibraltar (pueblo costero del lago Maracaibo, en Venezuela), documento donde manifestaba ser natural de Fuente del Arco, en la gobernación de Llerena y Provincia de León (de la Orden de Santiago) en los Reinos de España. Añadía que era hijo legítimo de Francisco Murillo y de Beatriz González, ambos naturales de la Fuente el Arco y, después de reconocer su pertenencia a la iglesia católica y de encomendar su alma a Dios y la Santísima Trinidad, nombraba albacea para dar cumplimiento a su testamento a Francisco Martín Cerrato, un casi paisano oriundo de Valverde de Llerena. Designaba por universal herederos a los cinco hermanos que dejó en Fuente del Arco cuando emigró, citando a cada uno: Francisco, Pedro, Esteban, Juan y Juana Morillo, para que los susodichos, o quien por ello los hubiere de aver, lo ayan, gocen y hereden, con la bendición de Dios y la nuestra (…) en testimonio de lo qual otorgo testamento en siete foxas con esta (…) y quiero que no se abra hasta fin de mis días, que es fecho (el testamento)en este Valle de la Sabana, término y jurisdicción de la ciudad de San Antonio de Gibraltar, en doce días del mes de março de mill y seiscientos y quarenta y un años. Murió Alonso el 15 de mayo siguiente, dejando por tenedor y albacea de sus bienes a Francisco Martín Cerrato, en tanto que sus herederos se personasen en San Antonio de Gibraltar para hacerse cargo de la herencia  (nunca se personaron) que, al margen de una buena cantidad de dinero contante y sonante, estaba constituida por una estancia (caserío) en el Reino  de Castro, con casas y aposentos en el que había seis mil árboles de cacao y nueve precas de esclavos.  En definitiva, parece que el éxito económico le acompaño a Alonso en su periplo americano, fundando una capellanía, como le correspondía por su importante hacienda, al frente de la cual, y con una asignación de 16 reales (una fortuna) por cada misa celebrada en sufragio por su alma los días señalados, proponía como capellán al pariente más cercano (un sobrino) que fuese clérigo (circunstancia que no se dio). El quince de mayo de 1640, día de su fallecimiento, se hizo inventario, como procedía. Sin embargo, la herencia no llegó a manos de sus herederos hasta diez años después, reducida a 1540 patacones (no hemos logrado encontrar su equivalencia en la moneda usual de la época: escudos, ducados, reales o maravedíes), consumida entre deudores insolventes que murieron, otros que desaparecieron con las mulas y el cacao, el elevado sueldo del capellán (consumía las rentas de la hacienda) y la mala gestión del albacea, ya fallecido en 1650.

-      Alonso Calderón se presentó el 10 de abril de 1598 ante Juan Núñez de Prado, alcalde ordinario de Fuente del Arco. Decía ser vecino de la villa, declarando que era soltero, de 21 años, hijo legítimo de Andrés Calderón y de María Hernández, su mujer, como muy bien debía conocer el alcalde. Acto seguido, siguiendo el protocolo establecido, manifestó al alcalde que tenía intenciones de pasar al Perú, necesitando para ello demostrar que era hijo legítimo de sus padres, cristianos viejos de limpia casa y generación, sin mácula ni raza de moro ni judío, ni de los nuevamente convertidos a nuestra santa fe católica, y que los dichos mis padres y abuelos y ascendientes son y fueron ávidos y tenidos en tal posesión de tales cristianos viejos. En consecuencia solicitaba del alcalde que, mediante escribano público, ratificara su confesión, una vez oídas las respuestas de los testigos que aportaba, que todos confirmaron lo ya expuesto. El primero decía llamarse Agustín Ladera “el viejo”, que juro decir la verdad a todas las preguntas, manifestando acto seguido que conocía a Alonso Calderón como hijo legítimo y del legitimo matrimonio establecido entre Andrés Calderón y de María Hernández, ya difuntos,  que habían sido vecinos de esta villa, y como tal le tuvieron, procrearon y llamaron hijo legitimo a Alonso, hombre de buen cuerpo, edad de veintiún año, mozo soltero, no sujeto a matrimonio ni a religión alguna (que no era clérigo), moreno de rostro, con señales de viruela., etc., confirmando lo ya declarado por el interesado, al igual que los otros cinco testigos que aportó. Días después, con los papeles y certificados correspondientes, Alonso Calderón se presentó en la Casa de la Contratación de Sevilla, donde el funcionario de turno, a la vista de la documentación aportada, expidió el siguiente certificado:

En Sevilla, en la Casa de la Contratación de las Yndias, a cinco días del mes de mayo de mil quinientos y noventa y ocho, los señores Presidentes y Jueces oficiales de Su Malgastad dixeron que daban y dieron licencia  a Alonso Calderón para que pueda  pasar y pase  a la Provincia del Pirú, por soltero y criado del capitán Pedro Durán de Yanes, dese la licencia en virtud de la cédula de Su Majestad…

-      En 1598 se incorporaron a las Indias dos de nuestros paisanos (Cristóbal González Morillo y Alonso Calderón) justificando su viaje como criados del capitán don Pedro (Gómez) Durán y Chaves. Este importante personaje, nacido a mediados del quinientos en la vecina localidad de Valverde de Reina, llevaba ya por aquellas tierras algunos años, habiendo adquirido cierto protagonismo a cuenta de sus hazañas como militar. Así, en 1600 formó parte de la expedición del célebre Juan de Oñate, conquistador y colonizador de Nuevo Méjico. Estaba constituida la expedición por unos 250 hombres, algunos con esposas, hijos y sirvientes, llevando aperos, semillas y ganado para colonizar la zona conquistada, donde fundaron más adelante una serie de ciudades, entre ellas la de Santa Fe de Nuevo México.

El protagonismo de don Pedro en la expedición, más el que sus descendientes tuvieron con posteridad  en la zona (ennoblecidos y enriquecidos por las hazañas heroica del valverdeño), ha sido objeto de interés genealógico de muchos ciudadanos de los EE.UU. y de México, algunos de los cuales se desplazaron a la vecina localidad de Valverde para indagar sobre los orígenes de don Pedro y otros valverdeños que también estaban entre las 250 sodados-colonos citados.


Al frente de aquella importante expedición estuvo Juan de Oñate, uno de los más significado conquistadores, adelantado responsable entre otras hazañas de la conquista y colonización de la parte hispana de los EE.UU. Nacido en Zacateca (Nueva España) en 1550, fue hijo de Cristóbal de Oñate, un vasco natural de Oñate que en años anteriores había emigrado a las Indias. Después de ciertos problemas en la gestión del territorio, Felipe II retiró  al adelantado de Méjico, encargándole la gestión de las famosas minas de Guadalcanal, donde falleció en 1626.

Concluimos aquí este estudio, con la intención y el deseo de ampliarlo en alguna otra ocasión, a medida que localicemos la oportuna documentación.

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